El clásico entre Racing e Independiente terminó en empate y dejó a los hinchas de la Academia con bronca y desilusión. El partido, jugado en el Cilindro, estuvo marcado por el bajo rendimiento del equipo local y cuestionamientos a la dirigencia y al plantel.
La previa ya anticipaba un resultado cerrado. La noticia de Kranevitter como titular generó sorpresa y desánimo entre los hinchas de Racing, aunque el jugador cumplió una buena actuación. Los centrales mostraron entrega, pero cometieron errores que costaron caro, como el penal que derivó en el empate.
Mateo Martínez fue firme en la marca, aunque debe mejorar en el juego aéreo. Cambeses se destacó bajo los tres palos, pero mostró dudas en las salidas. Leonel Pérez, que ingresó en el segundo tiempo, fue clave para evitar la derrota y se perfila como titular.
El rendimiento de algunos refuerzos fue cuestionado, especialmente el de Elías Torres, por quien el club pagó 3,5 millones. La falta de respuestas en el ataque y la poca claridad en el juego generaron malestar en la tribuna.
La dirigencia y el armado del plantel también fueron blanco de críticas. Racing invirtió 30 millones en 24 jugadores, pero terminaron jugando los juveniles y algunos refuerzos que no lograron destacarse. La comparación con Independiente, que atraviesa su propia crisis, fue inevitable.
El empate dejó a Racing sin chances en el torneo y a la hinchada con un fuerte sentimiento de decepción. El clima en el Cilindro fue de aliento hasta el final, pero tras el pitazo del árbitro, la bronca se hizo sentir en las tribunas.

