Racing Club finalizó el año con una derrota frente a Barracas Central, en un partido que dejó un sabor amargo entre los hinchas y generó cuestionamientos al plantel y a la dirigencia. El equipo no logró inquietar al rival y cerró la temporada sin cumplir los objetivos deportivos.
Las críticas apuntaron tanto a los jugadores como a los dirigentes, a quienes se les reprocha la falta de autocrítica y las promesas incumplidas sobre la conformación de un equipo competitivo. El presidente Milito fue señalado por el armado del plantel y el rumbo del club.
El cierre de año encontró a Racing con un rendimiento por debajo de las expectativas, sin generar peligro en el área rival y con cuestionamientos sobre la camiseta y la elección de los titulares. El balance negativo deja al club con la necesidad de replantear su proyecto deportivo para la próxima temporada.

