Luis Betito Carranza inició su carrera en Racing y debutó en Primera División con la camiseta de la Academia. Luego pasó por Boca, donde fue campeón del torneo local en 1992 y de la Copa de Oro en 1993, y compartió plantel con Diego Maradona. También jugó en Independiente, San Lorenzo y tuvo experiencias en el exterior, hasta retirarse a los 32 años.
Carranza reconoce que nunca sintió una pasión especial por el fútbol profesional, aunque disfrutaba jugar. Las exigencias de la profesión, como los entrenamientos y las concentraciones, le resultaban difíciles. A lo largo de su carrera, sufrió varias lesiones y admite que no siempre fue responsable con los hábitos y el entrenamiento.
En Boca, Carranza vivió uno de sus mejores momentos, pero la llegada de Maradona y la pérdida de su lugar en el equipo lo llevaron a buscar una salida que hoy considera un error. En Independiente, a pesar de ganar la Supercopa Sudamericana 1995, su paso estuvo marcado por dificultades físicas y personales.
El exjugador también pasó por Tiburones Rojos de México, Universitario de Perú y Dundee de Escocia. En Perú volvió a sentirse futbolista, logró continuidad y fue campeón. En San Lorenzo tuvo un buen inicio, pero las lesiones lo alejaron de las canchas durante dos temporadas.
Tras su retiro en 2009, Carranza se mantuvo alejado del fútbol durante varios años. No sufrió una crisis por dejar de jugar, ya que fue una decisión personal. Actualmente, disfruta de una vida tranquila, realiza actividades con amigos y juega al fútbol de manera recreativa. Asegura que está bien económicamente y valora haber vivido de lo que le gustaba.
Carranza destaca que nunca se obsesionó con el dinero y que el fútbol le permitió conocer otros países, hacer amigos y aprender el valor del trabajo en equipo. Aunque reconoce que podría haber tenido una carrera más exitosa con mayor disciplina, se muestra agradecido por su recorrido.







